
(o cómo colonizar las mentes sin disparar un tiro...)
El pensamiento hegemónico es hegemónico porque representa a un sector de la sociedad que detenta el poder, y desde ese poder convence a las multitudes de que sus necesidades y deseos parciales y sectoriales son las mismas necesidades y deseos de la totalidad de la sociedad. Este grupo o sector del poder, del privilegio, para lograr esta empresa ejecuta una estrategia mediática, una manipulación del pensamiento y de la construcción de la realidad, y una represión de las identidades en la sociedad. A tal punto logra esta represión de la identidad que el ciudadano medio, digamos un sujeto de la clase media, habla pensando que habla por sus intereses y pensamiento propio y en realidad es hablado por la TV, por la Radio, por los titulares de los diarios y así siguiendo. Estas cosas, en realidad son variaciones con modernas tecnologías y afinadas tácticas de publicidad de la llamada industria cultural. Nuevas formas de dominación que en realidad son viejas formas maquilladas.
Ni siquiera el posmodernismo y la globalización nos trajeron una novedad en términos revolucionarios humanistas: más de lo mismo, lo viejo presentado como nuevo, y lo nuevo idolatrado en términos de paradigma. Un paradigma que favoreció [y fue creado por] a quienes detentan el poder económico en Argentina, en Latinoamérica, y en el planeta Tierra. Y peor aún. Lo antiguo pensado, lo revolucionario en términos de nueva sociedad y humanismo de calidad, es presentado como algo viejo, obsoleto. Y se acuña entonces la nueva palabrita: setentista, masticada por el macropoder y el pensamiento hegemónico en nuestro país, como descalificación de un modelo de ideales y valores que necesita ser expulsado de la escena política actual. Claro está, rápidamente ese producto conceptual es asimilado, deglutido, por una buena parte de la clase media, con su voracidad hacia los calificativos y estereotipos que calcen con su sistema de creencias políticas.
Banalización mediática:Así como el pensamiento dominante del capitalismo consumista desde el Norte instala la sexualidad autoerótica y la adicción a la imagen fetichista de labios gruesos, culos y tetas, toda esta supuesta libertad junto a la represión del amor, así, en cuestiones de la ideología político cultural instala el zapping recreativo de la distracción adictiva, la llamada telebasura como una mezcla de violencia y modelos de ego individualistas y destituyentes de humanismo, junto a la represión y la anulación del pensamiento creativo y la reflexón crítica. Banalización sería la palabra más ajustada para este producto de la Patria Mediática. Se desarrolla en épocas del menemato neoliberal y goza de buena salud ya que el lavado de cerebro rinde sus frutos al mercado. Forman un paradigma político-mediático de desculturalización y vaciamiento de valores prosociales y de identidad.
Los medios como sujeto del macropoder: Justamente la alienación es cuando una mente es pensada por otra y se produce la falsa conciencia: pienso que yo pienso, cuando en realidad pienso lo que vos pensaste por mí y para mí y deseo lo que vos deseás que yo desee. En el caso de los medios y su poder de formación de opinión y pensamiento, yo hablo, pienso y quiero, pero en realidad soy hablado, pensado y actuado por los medios. De sujeto me he transformado en objeto receptor de un sujeto dominante y dictatorial que me consume y me piensa. Los medios son ese sujeto del macropoder. ¿por qué macropoder? porque es el poder conformado por los microgrupos de concentración del poder económico.
Fuentes que por supuesto siempre confirman la ideología dominante del periodismo que se dice independiente. ¡Dios nos salve de los periodistas independientes! independientes hasta que pasan a ser un engranaje de la producción de radio y TV.
Ya pasaríamos a la deshonestidad intelectual cuando se oculta información, la famosa omisión, o se tergiversan datos y se parcializa un panorama ocultando una parte sustancial del todo. y presentando a ese todo como dándoles la razón sobre la verdad de las cosas.
Así también cómo se ignora a los miles de muertos en Irak o los secuestrados y torturados por los EEUU en sus intervenciones militares y cárceles como Guantánamo, sin hablar claro de los ensayos y prácticas de enseñanza de esos servicios del Norte a nuestros militares de América Latina. Otro modo es la caracterización personal para descalificar el contenido, muy usado por nuestros periodistas en la descalificación y ridiculización de los personajes en aspectos formales o rasgos de carácter y de ese modo ocultar el discurso y las ideas detrás de formatos de prejuicio ya construído: los aspectos de la forma y la imagen pasan a primer plano y queda en último plano los contenidos y los mensajes que puedan ser motivo de debate: así serán resaltados el estilo altivo de Cristina que será caracterizado de soberbia, o por ejemplo en lo rústico y visceral de un Delía [proclamado como "impresentable" para muchos pero que hablaba y decía lo que otros no se animaban a decir] frente a la "ingenuidad y candidez propia de la gente de campo" de un De Angeli que según parece trabaja de pobre y de víctima para producir un efecto compasivo en el televidente. En fin. sobre ángeles y demonios nuestro medios son expertos en esta ingeniería del engaño. No es más ni menos que la censura moderna: esto SÍ. esto NO.
Ignoran las noticias que no concuerdan con la ideología dominante como fue el discurso pronunciado por la Presidenta de la Nación en la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas, donde discurso puntualizó claramente los nuevos objetivos en la soberanía y defensa nacional que deberán centrarse en la defensa de los recursos naturales y en el interés regional. Curioso pero real fue la ausencia de información: ¿cuánto le dedicó La Nación. las radios líderes. TN. a esta noticia..? ¿Acaso es poco importante la defensa nacional para estos medios comerciales? ¿Y la presencia de la IV flota de los EEUU en nuestros mares.? Una vez más podemos confrontarnos con la real carencia de patriotismo de nuestros medios y periodistas argentinos y su sumisión al poder económico de la burguesía y el imperio. Dicen que es la nueva derecha, que de nueva no tiene mucho. Otra modalidad es la descontextualización y fragmentación de la información. Sacar de contexto y resaltar la parte de un reportaje que les resulta feliz a sus intereses.
Claro que los movileros y camarógrafos están especialmente entrenados para "pescar" determinadas imágenes y eventos que recorten la realidad y de ese modo construir la realidad al modo que convenga: si el acto es para descalificar y destituyente del gobierno se buscarán caras morochitas. los negritos que van por un choripan o pobres señoras con caras de aburridas y desinteresadas que miran para otro lado. mientras que en la movilización que se quiere destacar se harán planos que dejen una fuerte impresión de multitud abigarrada de gentes sonrientes, atractivas, bien vestidas y que hagan un lucimiento de ciudadanía culta y de libre pensamiento. Es notable la apetencia de la clase media y el pequeño burgués por parecerse a los que detentan el poder, la belleza, la fortuna y la fama. Sin ir mas lejos, recientemente ademas de sectorizar la protesta de los docentes, ahora tambien se resalta de manera desmesurada la inseguridad q se vive en el conurbano, q no se niega real y preocupante pero q esta orientada a hacerle lobby a la baja de edad para la imputabilidad, sin hacer ni mencíon del transfondo de la inseguridad que nos lleva inmediatamente a la exclusion social presente en nuestra sociedad, la falta de educacion y la promocion de la misma, etc. Los medios deberian abrir el debate al tema de fondo y no seguir dando lugar a las politicas excluyentes...
Los medios crean deseos en los pueblos, en las multitudes, para el consumo adictivo y voraz de mercancías e ideales de vida que sostengan los intereses de grupo del privilegio que esos medios representan. Alimentan el individualismo y la violencia entre semejantes. Luego la vida, el modelo actual de sociedad, se encargará de la frustración: frustración, miedos, decepción y pesimismo son los mágicos condimentos para alimentar la impotencia y destituir la libertad de conciencia.
Ya lo decía Jauretche refiriéndose a los medios: no hay libertad de prensa, hay libertad de empresa.
Por Gustavo González Ramella, Médico Psiquiatra (nacionalypopular)


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