El bloqueo contra Cuba arribará pronto a su cincuenta aniversario. Durante este lapso ha causado sufrimientos infinitos al pueblo cubano, pues ya desde el año 1960 había sido calificado por funcionarios del gobierno norteamericano como “guerra económica”. Desde el punto de vista financiero ha provocado un daño equivalente a más de 93 000 millones de dólares, con afectaciones a todas las ramas de la economía y con repercusión negativa en todas las esferas sociales.
La legislación más abarcadora del bloqueo lo constituye la Ley Helms-Burton, que se ha convertido en la práctica en una ley extraterritorial con alcance de intromisión, de sanción y de violación de los actos soberanos de comercio y de relaciones comerciales de todos los países del mundo. Esta ley, además, arrebató facultades tradicionales del Presidente y las subordinó al Congreso, a partir de entonces, en el afán de éste de impedir la fácil reversibilidad de algunas o muchas de las disposiciones legales contenidas en dicha ley.
La legislación más abarcadora del bloqueo lo constituye la Ley Helms-Burton, que se ha convertido en la práctica en una ley extraterritorial con alcance de intromisión, de sanción y de violación de los actos soberanos de comercio y de relaciones comerciales de todos los países del mundo. Esta ley, además, arrebató facultades tradicionales del Presidente y las subordinó al Congreso, a partir de entonces, en el afán de éste de impedir la fácil reversibilidad de algunas o muchas de las disposiciones legales contenidas en dicha ley.
La ley Helms-Burton, como su hermana menor la Ley Torricelli, es ley de la selva, de las cavernas, de los piratas, de los invasores, de los bárbaros, de los genocidas, de los guerreristas, de los imperialistas, de los goliaths, de los violadores, de los desalmados, de los perseguidores, de la Roma americana, y constituye una vergüenza para el pueblo norteamericano y una ofensa y una afrenta para todas las naciones del mundo.
Invitamos a cuantos lectores incrédulos existan en este mundo, a que procuren y lean de cabo a rabo esta ley. Verán así renacer dentro de sí mismos el sentimiento antiimperialista más acendrado y firme.Su lectura completa y analítica puede convertir en antiimperialista consecuente al más inocente y neutral ciudadano común de cualquier país. Y uno se pregunta, con razón fundada, como fueron a la vez tan prepotentes y estúpidos para concebir, aprobar y poner en práctica un instrumento tan disparatado en lo político, en lo legal y en lo moral, que lo hace repudiable hasta por los propios países aliados de Estados Unidos.
¿Cómo sería posible que Barack Obama, abanderado de cambios esenciales para la existencia del pueblo norteamericano, que incluyen su moral y su prestigio, vaya a dejar inalterable e intacta, a esa ley, que a la larga, es tan antinorteamericana como anticubana, como antinacionales son sus efectos sobre los otros países del mundo?
Fuente: masbolivia.org


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