viernes 28 de noviembre de 2008

Revolución industrial en la Argentina: entre la crisis internacional y el federalismo sudamericano...


Ahora bien, a diferencia de sus hermanas del siglo XX, la presente crisis no sólo coincide con un gobierno productivista, redistributivo en lo social y latinoamericanista, sino también con un contexto regional sumamente favorable. Desde esta perspectiva y en función de la experiencia histórica, la crisis actual debe ser vista (y aprovechada) como un nuevo obsequio para la definitiva restructuración del modo de acumulación en la Argentina.

En efecto, la gran oportunidad –más que consolidar al país como la verdulería y la carnicería del mundo– pasa hoy por darle impulso irrefrenable a la revolución industrial pendiente. Una industrialización masiva, apuntalada desde un Estado inversor, contralor, planificador, empresario e industrial, aliado al sector privado pero fundamentalmente a los Estados miembros del Mercosur y de UNASUR. Una transformación industrial que deberá ser permanente para no fracasar, requiriendo para ello de la captación estatal de las rentas estratégicas y la explotación masiva de los recursos naturales (energéticos, mineros y agrarios) dirigida al desenvolvimiento de las fuerzas productivas locales, al mercado interno y al levantamiento de una plataforma científica y tecnológica avanzada y autónoma.

Si bien es sabido que dichas medidas son las únicas capaces de terminar con el atraso recurrente y la profunda desigualdad en el país, muy poco se avanzará en esta dirección sin antes eliminar primero el gran pilar del neoliberalismo en la Argentina: la provincialización (falso federalismo) de los recursos estratégicos y la tergiversación cultural que la sostiene y retroalimenta. Desde los debates parlamentarios de 1927-1928 sobre la nacionalización del petróleo impulsada por el yrigoyenismo, la provincialización de recursos se ha erigido en el freno no sólo de su explotación centralizada sino también de la unificación y consolidación del mercado interno, esto es, del desarrollo socioeconómico equilibrado del país todo. En otras palabras, es en la resolución de la cuestión federal donde reside la clave de una Argentina industrializada, democrática, nacional y popular. La derogación de la Resolución 125 –de notable semejanza con los debates petroleros citados– es la prueba latente de ello. Como ocurrió con la reciente iniciativa de "intervenir" el anárquico sector agrario, cualquier otro paso tendiente a captar renta en beneficio del colectivo público, de "federalizar" recursos y ampliar las esferas de incidencia del Estado serán advertidas como enemigo del interés provincial, sobre todo cuando de petróleo, agro y minerales se trate.

Un anacrónico enfrentamiento entre el Estado Nacional y las provincias, herencia del atraso histórico de las fuerzas productivas y la desigualdad del país que engendró y perpetuó clases dominantes provinciales (y su propagación a la administración pública) vinculadas a la comercialización de recursos primarios, desinteresadas de la industrialización, desvinculadas de un mercado interno nacional, y por ende, tan aliadas al capital extranjero como opuestas a la expansión del Estado sobre "sus" posesiones. YPF SE ayer, ENARSA y la ONCAA hoy, constituyen irrefutables pruebas al respecto. En conclusión, la crisis internacional constituye un refuerzo inestimable para acelerar y elevar a la categoría de "permanente" a una Argentina industrial y socialmente justa. La democratización de la renta agraria y la edificación de una economía industrial moderna, son las grandes tareas pendientes históricamente demandadas por las grandes mayorías, tareas irrealizables sin antes recuperar el verdadero federalismo para luego proyectarlo más allá de las ficticias fronteras argentinas, hacia Sudamérica. El muro político, económico y cultural del modelo agro-exportador sigue en pie; estrellarse con él –una vez más– no es una opción.

2 comentarios:

La Cámpora Córdoba dijo...

Muy bueno el blog gracias por entrar al nuestro. Creo que participar es fundamental y esta forma ya es un buen primer paso. Esperamos nos mantengamos en contacto y porque no conocernos. Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Mexico!